Una vecina ha compartido a través de las Redes Sociales el relato de un accidente de tráfico que sufrió este pasado lunes en la A7, a la altura de Metalsa dirección Puerto de Algeciras, y que afortunadamente tan sólo quedó en un gran susto. El relato del accidente no tiene desperdicio; y es que teniendo en cuenta la gravedad de estos hechos, el episodio también tiene algo de irrisorio y grotesco, ya que dos cabras perdidas en mitad de la A7 fueron las protagonistas de este accidente casi mortal en carretera.

Esta joven vecina explica que se dirigía al trabajo a las 05.00 de la mañana, dirección Puerto de Algeciras por la autovía A7 del Mediterráneo, “cuando a la altura de la fábrica de Metalsa veo de repente cuatro ojos amarillos mirándome: eran dos cabras, una rubia y otra negra. Al segundo de ver esas miradas, ya me las había chocado”.

El susto continúa: “fue como una película de ficción vivida en primera persona. Los siete segundos peores de toda mi vida. Una vez que las impacté, saltó el airbag y mi coche comenzó a hacer zigzags por toda la autovía durante varios metros, con la buena suerte de no volcar. Gracias a que una de las cabras quedó, como podéis ver, incrustada entre la rueda y el chasis, cosa que no me permitió girar el volante”.

En aquellos momentos, “mis pensamientos sólo iban hacia mi hija, mi pareja y que algo sobrenatural me salvara. No quería morir, me queda mucha vida por disfrutar, para ver crecer a mi hija y seguir siendo feliz”, explica la persona implicada en el accidente.

Afortunadamente, como en muchas historias, también participan héroes anónimos: “bajé del vehículo a pie y me encontré a mis dos ángeles de la guarda: un matrimonio que me auxilió, dándome cariño, ánimos, llamando a los servicios de emergencia y no dejándome sola hasta que llegó la ambulancia. Un diez por esas personas que aparecen cuando tienen que aparecer. Lo más bonito es ayudar sin pedir nada a cambio y a mi no podía pasarme otra cosa; la vida es un karma”.

“Agradecer a los Servicios de Emergencia, tanto Guardia Civil como ambulancia y grúa, que me trataron sensacionalmente bien. Todos flipamos de que estuviera intacta, aunque ahora padezco algunos mareos y latigazos, en el cuello y espalda, pero nada que no tenga solución con rehabilitación y mucho amor”, concluye; agradeciendo, una vez más, a las personas que no dudaron en auxiliarla y reclamando más iluminación y señalización en la autovía, así como mayor control sobre esta zona.

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