En una profesión controlada por más de doscientos hombres, Macarena Gil Navarro es la primera mujer práctico de toda España y, por tanto, referente y ejemplo a seguir para muchas personas. El entusiasmo y el coraje, el compromiso y la constancia han sido sus armas para llegar, por méritos propios, a lo máximo a lo que puede aspirar un capitán de barco. Macarena Gil es un valiente testimonio de que es posible romper barreras y alcanzar todo lo que nos propongamos.

La primera vez que vio el mar tenía doce años. En ese momento quedó impactada con aquel fascinante escenario que se convertiría en su modo de vida. Con una sonrisa de oreja a oreja y con todo el equipo listo, nos recibe Macarena Gil Navarro, desde hace tres años la primera mujer práctico de España. Navegamos con ella para conocer el increíble trabajo, y muchas veces ignorado, de la Corporación de Prácticos del Puerto de Algeciras. Durante este viaje por la Bahía descubrimos que, además de una exigente y constante formación teórico-práctica, el secreto para llegar a lo más alto en este sector es poner pasión, mucha pasión. Así, Macarena ha logrado disfrutar de todos los momentos de su trayectoria profesional en la que, con un trato igual y con la mayor naturalidad, ha conseguido ganarse un hueco importante en un ámbito en el que las mujeres todavía no visibles. La responsabilidad de Macarena Gil como práctico es notable, pero es que, además, el legado y el camino que está abriendo para muchas mujeres es sobresaliente.

¿Cuándo y dónde naces? ¿Cómo recuerdas tu infancia y adolescencia?

Soy de un pueblecito de Huelva, de San Bartolomé de la Torre, aunque nací en Sevilla en 1978. Con once años nos trasladamos a Huelva y allí me he criado, es donde he crecido y donde tengo a mis amigos. Ahora dos de mis hermanos viven en Huelva y otros dos en Sevilla, así que estamos repartidos. Pero yo me he criado en Huelva y me siento de allí. Mi infancia fue muy feliz, como cualquier otro niño. Recuerdo cuando vi el mar por primera vez, tenía doce años y aquello me impresionó muchísimo.

La primera vez que vi el mar me impresionó muchísimo

¿Cuándo supiste que querías dedicarte al sector marítimo? ¿Cómo descubriste que querías ‘surcar los mares’?

En realidad, estoy aquí un poco por casualidad. Me pasó lo mismo que a todos, que a los dieciocho años tienes que elegir qué vas a estudiar y, a no ser que lo tengas muy claro desde pequeño, pues es complicado. Yo entonces lo único que tenía claro es que no quería estar en una oficina. No servía para estar en una oficia metida todo el día. Así que busqué carreras activas y entre ellas encontré Náutica y Transporte Marítimo en Puerto Real, por la Universidad de Cádiz. Al ver las asignaturas me interesó mucho, me impactó. Una vez dentro de la carrera me enteré que era para ser capitán de barco, y allí que fui de cabeza, a por ello.

¿Cómo entras en contacto con la profesión de práctico?

Nosotros cuando acabamos la carrera tenemos que hacer un año obligatorio de prácticas, yo ya había hecho algunos meses en los veranos mientras estudiaba, y después, cuando terminé quinto, me vine a Algeciras para finalizar mis prácticas. Tenemos que acreditar 365 días embarcados como alumnos, y ahí haces de todo, dependiendo del tipo de barco al que vayas haces unas cosas u otras. Me vine aquí a El Estrecho y esto me encantó desde el primer momento. Ya estando haciendo las prácticas, un día vinieron los prácticos a mi barco y pasé el día entero con ellos, me invitaron a pasar la jornada con ellos porque estaba en la Bahía Juan Sebastián Elcano. Desde aquel día lo tuve muy claro: iba a ser práctico. Entonces era muy jovencita, tenía unos veintidós, veintitrés años.

Y hace tres años te conviertes en la primera mujer práctico en toda España. También fuiste la primera mujer capitana en las empresas EuroferrysyBalearia.Eres ejemplo para muchas personas, ¿cómo se lleva esta responsabilidad?

La verdad es que como todo ha sido un ascenso muy natural, ha sido todo muy normal, lo he llevado con mucha tranquilidad, con mucha naturalidad. Con mis compañeros me tengo que quitar el sombrero porque jamás he tenido un problema con ninguno de ellos, ni con mis compañeros capitanes, ni con mis compañeros jefes de máquina. Todo ha sido en un ámbito de igualdad, siempre me han tratado de igual a igual. Hoy por hoy soy uno más para ellos.

¿Cómo se llega a ser practico? ¿Cuál es el periodo de formación?

Después de pasar por segundo oficial y primero oficial, llegas a capitán. Ahí tienes que estar mínimo dos años. Una vez acreditas los días de capitán, tienes que pasar unos exámenes en Madrid y también en el puerto en el que quieres trabajar. Además, nosotros nos estamos formando continuamente. Tenemos que pasar una formación inicial y cada cinco años renovar esa formación. Entre medio estamos haciendo cursos constantemente.

Concretamente, ¿cuál es la función de los prácticos?

Lo que hacemos realmente es asesorar a los capitanes en la mejor maniobra de entrada y salida del puerto. Somos los técnicos especializados del puerto en cuestión. Sabemos cómo funciona todo el tema de corrientes, profundidades, conocemos perfectamente todos los atraques. Así que vamos asesorando al capitán sobre cómo tiene que ir en cuanto a velocidades, en cuanto a distancias, etc. Le vamos marcando la pauta desde que subimos al barco, le indicamos lo que tiene que hacer, le damos las órdenes.

Mis compañeros siempre me han tratado de igual a igual

¿Qué cualidades debe reunir un práctico?

Tiene que ser una persona sobre todo resolutiva. Nosotros tenemos que tomar decisiones en milésimas de segundo, tenemos que estar preparados para colocarnos el chaleco y salir corriendo ya, ahora. No estamos aquí sólo para meter y sacar los barcos, sino que somos los primeros que acudimos a cualquier tipo de emergencia, porque somos los que estamos aquí, ya y ahora. Durante una maniobra te pueden surgir muchos problemas y tienes que ser capaz de ir resolviendo esos contratiempos sobre la marcha. Por supuesto, físicamente también tienes que ser ágil. Tenemos que pasar unas pruebas físicas.

¿Qué tipo de experiencias y anécdotas te deja este trabajo como primera mujer práctico de España?

Tengo miles de anécdotas. Me ha pasado muchas veces que me ven llegar y ya del tirón me preguntan que si vengo sola. Eso sí, los capitanes son personas que recorren el mundo, con una mentalidad muy abierta y con muchísima educación, entonces anécdotas feas no tengo ninguna, digamos que son anécdotas graciosas. Al principio se quedan muy sorprendidos cuando me escuchan por la radio. Todos están esperando que vaya a su barco, y cuando por fin aparezco me dicen: “ah por fin te conocemos, qué buena suerte hemos tenido”. Y eso es muy positivo. Nosotros tenemos aquí muchas líneas regulares y hasta llegas a conocer a los capitanes, y a lo mejor coincide que me tiro dos meses sin subir a un barco en concreto y el capitán como que se cabrea si no voy y le pregunta a mis compañeros por mí. Eso es positivo.

¿Es peligroso este trabajo?

Hay días con temporales bastante gordos que he llegado a pensar que no iba a salir de esa. Eso es lo peor. Yo he estado bajando la escala de un barco y he tenido que subir para arriba corriendo porque mi mismo bote me iba a atrincar contra el costado del barco, eso es lo peor. Ahora sí, cuando lo pasas, cuando superas estas situaciones, es lo mejor de este trabajo, porque dices: “hoy me siento bien conmigo misma, me siento orgullosa”. Además, tenemos la oportunidad de conocer a gente muy interesante, de culturas muy distintas. Por ejemplo, ahora entras en un barco y la tripulación es hindú, en el siguiente la tripulación es alemana, y en el otro son filipinos. Cada tripulación es totalmente diferente y el barco siempre lo hace el capitán. Desde que voy subiendo por la escala, dependiendo de cómo me reciben los marineros ya sé cómo es el capitán. Se nota, se palpa en el ambiente. Ya luego ellos también me cuentan, muchos se traen a sus mujeres y a sus hijos a bordo, porque pasan mucho tiempo fuera, y los sacan del camarote, me los presentan y nos echamos fotos. Esto a mis compañeros no les pasa, conmigo como que se desahogan.

Somos los primeros que acudimos a cualquier tipo de emergencia

¿Cuál es la situación de la mujer práctico fuera de España?

En el norte de Europa sí hay mujeres prácticos. La diferencia es que allí no necesitan ser capitán, acuden a escuelas de prácticos directamente. En el sur de Europa sí se necesita ser capitán previamente. Esto es más complicado y al mismo tiempo más seguro. Además, en el norte sí dependen del tamaño del barco, mientras que nosotros aquí no tenemos limitaciones; aquí una vez sales coges el de 500 ET y el de 200 mil, no vas pasando por diferentes escalas. Le echamos mano a todo. El ser capitán, el haber ejercido como capitán, es un bagaje que debe tener todo el mundo. La mayoría de nosotros hemos sido capitanes de ferrys, hemos maniobrado nuestros barcos, así que sabemos cómo se comporta el barco. El barco tienes que sentirlo. Muchas veces cuando hacía trainings a otros capitanes y me preguntaban: “pero tú en qué momento le das atrás, cuándo le das adelante”, y yo es que no sabía qué decirles. No sé decirte llego hasta aquí y ahora le doy atrás. El barco hay que sentirlo, hay que tener un feeling especial con el barco, igual que cuando vas conduciendo y sientes el motor del coche. Aunque confiesa que soy nefasta conduciendo coches, lo odio. Mi marido es el que conduce siempre. Si puedo no conducir, no conduzco.

¿Qué mensaje trasladarías a las jóvenes que quieren ganarse un hueco en profesiones masculinizadas, como ocurre en este sector?

 Lo importante es que no se cansen bajo ningún concepto. No podemos ponernos trabas a nosotras mismas. Una no puede pensar que: “no lo voy a intentar porque soy mujer y me van a decir que no”. Yo sabía que aquí no había ninguna mujer práctico y no iba a dejar de intentarlo, y lo consiguiera o no, el que compitiera conmigo iba a tener que estudiar mínimo lo que estudiara yo. Y aquí estoy, se puede conseguir. Creo que estamos en un momento en el que podemos conseguir todo lo que nos propongamos. Sólo tenemos que ir a por ello, sin trabas, decididas y disfrutando el camino, porque yo he disfrutado todos los momentos del camino. Disfruté mucho de segundo oficial, de primero, de capitán y ahora imagínate. Tienes que disfrutar, no puedes dejar de intentarlo, pero sin morir en el intento. Por el camino tienes que disfrutar porque todos los procesos son muy bonitos.

Hoy por hoy soy uno más para ellos

¿Cómo es trabajar en el primer puerto del Mediterráneo, en el Puerto de Algeciras?

Soy de Huelva y conozco muy poco los puertos de Huelva. He estado en otros puertos con los barcos, pero mi puerto principal siempre ha sido y es Algeciras. Algeciras es el primer puerto de España ahora mismo, el primero de todos los países del Mediterráneo y tercero de Europa. Profesionalmente para nosotros es un puerto muy muy muy atractivo. Aquí cambiamos el chip de un barco a otro; estamos en un contenedor, después pasamos a un tanque y acabamos en un ferry, por ejemplo.

¿Qué te parece Algeciras como ciudad adoptiva?

 Algeciras me encanta. Hice las practicas aquí y desde el primer momento me pareció una ciudad muy variopinta, con una mezcla de culturas muy interesante y un lugar muy diferente a otros. Para nosotros este puerto profesionalmente es la panacea. El equipo técnico que tiene este puerto es impresionante, para quitarse el sombrero, porque ha encumbrado este puerto al número uno. Estoy muy orgullosa de pertenecer a este equipo.

Estoy muy orgullosa de pertenecer a este equipo

Tu lugar favorito en Algeciras

Me encanta hacer senderismo por el faro, salimos mucho por ahí con los perros. Los Alcornocales también es una maravilla. Tenemos un Parque Natural que es precioso. Toda la zona de costa de aquí es impresionante. Esto geográficamente es una pasada, mires para donde mires. ¿En qué sitio puedes ver África tan cerca? La gente es que no se lo cree. Muchas veces cuando nos visita la familia y los amigos nos preguntan: “¿eso de ahí el frente qué es?” “Pues aquello es África”. Geográficamente esto es espectacular.

Un mensaje para los algecireños

Ante todo quiero dar las gracias enormemente al pueblo de Algeciras. Darles las gracias por la buena acogida. Siempre me han tratado de manera espectacular, aquí me siento muy bien. Antes de ser práctico no había tenido tiempo de conocer a la gente de Algeciras, porque, aunque trabajaba en el puerto me iba fuera durante mis vacaciones, no hacía vida aquí. Ahora que estoy instalada en Algeciras y hago vida aquí, estoy conociendo a gente tan impresionante, tan encantadora, que solo puedo darles las gracias, porque tanto mi marido como yo nos sentimos muy bien acogidos.

El barco hay que sentirlo

 

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