Carlos Jiménez, genio de la música que da el salto a Nueva York

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Carlos Jiménez Fernández es un joven de 17 años que se prepara para una gran aventura en Estados Unidos. Este algecireño, genio del trombón, ha sido admitido en la Escuela de Música Juilliard de Nueva York, reservada sólo para las mayores promesas y talentos de la música y las artes escénicas. 

Su interés por la música surge desde muy pequeño: “en casa siempre hubo una atmósfera musical. Aunque no hay ningún músico profesional en mi familia, tanto mi padre como mi hermano estudiaron en el Conservatorio y pertenecieron a la banda”. Precisamente, los primeros pasos en la música de este joven algecireño fueron en la Banda Sinfónica ‘Amando Herrero’, en la que, de la mano del maestro Amando Herrero y su hija María Jesús, comenzó a recibir clases primero de solfeo y más adelante de bombardino. Continuó tocando el bombardino hasta que entró en el conservatorio y allí emprendió sus estudios de trombón.

Su formación musical reglada comenzó en el C.P.M. ‘Paco de Lucía’ de nuestra ciudad. Allí enseñaba trombón Víctor Eloy López, “profesor con el que estudié los dos primeros años de conservatorio y con el que todavía guardo una estrecha relación. En los años siguientes fueron pasando por el Conservatorio un gran número de profesores de quienes aprendí mucho, hasta que terminé el Grado Profesional con José Manuel Valderas”, apunta.

Entre otros cursos y seminarios complementarios, en 2014 entró a formar parte de la plantilla de la Orquesta Joven de Andalucía, con la que asegura que ha tenido la oportunidad de conocer a gente maravillosa, a profesores magníficos y donde ha trabajado un repertorio del nivel de orquestas profesionales de la mano de grandes directores, como Manuel Hernández-Silva, Pablo González, Pedro Halffter o John Axelrod, entre otros.

Y es que la música para Carlos ya se ha convertido en su forma de vida: “es un lenguaje con el que puedo comunicarme de una manera única a través de mi instrumento. Ofrece la oportunidad de enviar un mensaje con una carga emocional inigualable, y las sensaciones que te da el poder tocar en una orquesta y compartir esa experiencia con todos los compañeros y con el público, eso es impresionante”.

A punto de finalizar 2º de Bachillerato en el IES El Getares, en la modalidad de Ciencias de la Salud, su formación musical promete continuar de manera mayúscula con su nueva aventura en Juilliard.

“Desde hacía varios años muchos profesores me habían recomendado irme al extranjero a estudiar la carrera de música, pero no fue hasta este año que decidí definitivamente empezar el proceso de selección en esta y otras escuelas. Este pistoletazo final vino gracias a Víctor E. López, que ha sido uno de los profesores que más me ha acompañado en el proceso. Así comencé el periodo de selección que ha durado desde el pasado noviembre hasta abril, con sus dos fases, una primera por vídeo, la segunda presencial, y toda la documentación que teníamos que ir enviando en los plazos establecidos”, añade.

En este sentido, el apoyo de la familia ha sido fundamental: “ellos siempre han estado ahí, apoyándome, animándome a hacer pruebas, a hacer cursos, a presentarme a concursos, aunque eso conllevase tener que estar de un lado para otro con el coche por toda Andalucía y parte del resto de España. Ellos siempre han estado a mi lado, y eso es una gran suerte”.

De esta manera, Carlos estudiará el próximo curso en una de las escuelas de música y artes escénicas mejor valorada del mundo, en una comunidad que “siente, vive y respira arte por los cuatro costados, en un entorno privilegiado como es el Lincoln Center de Nueva York”. Allí estará acompañado por profesores como Joseph Alessi, solista de la Filarmónica de Nueva York. Además, este joven algecireño viaja becado con todos los gastos de matrícula, alojamiento y manutención cubiertos “Conforme se va acercando la fecha me voy poniendo más y más nervioso, aunque sé que todo va a ir bien. Tengo muchísimas ganas. Es una oportunidad única en la vida y tengo que aprovecharla”, nos confiesa.

Sin embargo, esta increíble oportunidad no viene caída del cielo; “es un camino largo, que lleva detrás muchas horas de trabajo y esfuerzo, además de todo el apoyo del entorno, pero que, si se va mirando poco a poco, no resulta tan espectacularmente complicado ni inalcanzable. Se trata de ir paso a paso, concentrándose en ‘qué es lo que viene ahora’, y nada más. Eso es algo que he aprendido de mi familia y de mis profesores, y que forma parte de mí”.

En un futuro, “mi idea es llegar a ser músico de orquesta y construir el resto a partir de ahí. Me gustaría compatibilizar eso con la enseñanza de alguna manera. También me entusiasma la dirección, es una tarea que me parece muy interesante y que me gustaría probar”.

Así, Carlos aprovecha para mandar un mensaje a su Algeciras: “estos días en los que el nombre de nuestra ciudad aparece atado de una manera tan asfixiante a la delincuencia y al narcotráfico, conviene que hagamos un ejercicio de amor propio, de valorar lo que tenemos en nuestra ciudad, lo que la hace grande, por encima de lo que la afea y la oscurece. Aunque haya que luchar contra todas estas cosas, sí, con uñas y dientes, no podemos olvidar en el camino que hay más Algeciras que la que se muestra en televisión. Tenemos que reivindicar eso, que no se dé la impresión de que nuestra tierra es una tierra yerma y sin ley, sino una tierra que ha dado, da y seguirá dando mucho al mundo”, concluye.

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